domingo, 27 de abril de 2014

La fuerza de la voluntad: la sordera de Beethoven y la ceguera de Borges

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Mi abuelo era un artista. Le tocó vivir una difícil época y sacó adelante a una familia numerosa en un entorno donde sólo cabían dos posibilidades: o eras muy rico, o por el contrario, extremadamente pobre. Señoritos andaluces y sirvientes. Lo hemos visto, llevado al extremo, en Los Santos Inocentes, obra de Delibes llevada al cine de manera magistral por Mario Camus, en 1984.

Mi abuelo decía que la herramienta más perfecta que existe es la mano del hombre. Estuve - y sigo- de acuerdo. Yo añado: la fuerza más poderosa que existe es, sin ninguna duda, la voluntad del hombre. Cuando él decidió que debía abandonar su tierra para buscar una nueva vida que le permitiera salir adelante a él y a su familia, fue su determinación lo que le empujó a no fracasar en el intento.


Yo quiero bailar!

Hace unos días se cumplió un año desde que estallaran dos artefactos durante la maratón de Boston, en la que cuatro personas perdieron la vida y muchas otras sufrieron importantes amputaciones. Entre estas últimas, una joven bailarina, Adrianne Haslet-Davis, a quien el pasado 19 de marzo se pudo ver bailando de nuevo una breve rumba junto a su pareja de baile.
Haslet-Davies conoció, tras su lamentable tragedia, a Hugh Herr, director del Grupo de Medicina Biomédica del MIT, quien ha hecho posible que Adrianne volviera a bailar tan sólo un año después del atentado que le costó la amputación de su pierna!

Adrianne Haslet-Davis

Sin duda la ciencia le ha devuelto la posibilidad de seguir cumpliendo su sueño de bailar, pero han sido sus ganas, su pasión por mirar sólo hacia delante, lo que ha obrado el milagro.


La sordera de Beethoven


La Arquitectura es una música de piedras y la música, una arquitectura de sonidos

Beethoven

Es una de las más célebres frases de Ludwig van Beethoven, el genial compositor alemán. Uno de los más célebres de la historia de la música clásica. Para algunos fue el primer músico Romántico, que tuvo clara su condición de artista que se debe únicamente a su arte y no se somete a los deseos de los poderosos: rechazó trabajar para la nobleza, a diferencia que casi todos sus contemporáneos y los que los precedieron.

A partir de 1796 se fue quedando sordo progresivamente. Lo peor que le puede pasar a un músico. Lejos de acobardarse por su desgracia, intentó seguir componiendo, ayudándose de instrumentos de la época, como cuernos de gran tamaño ( no, no existía el sonotone). No es mi intención banalizar el sufrimiento que su enfermedad le debió ocasionar; es sabido que en la correspondencia que mantenía con sus hermanos manifestaba sus pensamientos suicidas. Lo cierto es que Beethoven siguió componiendo música, y su sordera aumentando, hasta el punto que se convirtió en una incapacidad auditiva total, que le obligaba a comunicarse con los demás mediante cuadernos.

quinta sinfonía de Beethoven
Durante la primera etapa de su sordera, Beethoven adaptó el estilo de su música, mostrando una mayor profusión de tonos medios y bajos, notas que podía escuchar con mayor facilidad, a diferencia de los tonos agudos. Una de sus obras cumbre, la Quinta sinfonía, fue compuesta durante esta época. Comienza con un motivo de cuatro notas, repetido dos veces, representando el destino final del hombre, el célebre "ta-ta-ta-chan". En un vistazo a su partitura se puede apreciar la matemática de esta composición, casi como un ritmo de columnas en un templo. Está presente de forma cíclica durante toda la obra.

Pero su momento más sublime fue cuando, aquejado ya de una sordera aguda que había reducido su mundo a una vaga fuga de movimientos secos, y gracias a su enorme talento musical, consigue componer una pieza de inigualable maestría, entre 1818 y 1824, la Novena Sinfonía.

Durante su estreno, el compositor tuvo que ser asistido para dirigir la orquesta y al acabar, incapaz de oír la ovación que el auditorio le dedicaba, le tuvieron que avisar para que se diera la vuelta. Al ver al público en pie aplaudiendo y no poder oír nada de todo aquello, rompió a llorar.


La ceguera de Borges


Nadie rebaje a lágrima o reproche
Esta declaración de la maestría
De Dios que con magnífica ironía
Me dio a la vez los libros y la noche

Jorge Luis Borges, imprescindible escritor y poeta argentino, uno de los más destacados autores de la literatura del siglo XX. Erudito inigualable, siempre se manifestó más orgulloso de lo que había leído que de lo que había escrito.

Borges

El anterior Poema de los Dones condensa su angustia por haber recibido a la vez dos dones simultáneos y contrapuestos: en 1955 le nombran director de la Biblioteca Nacional de la República Argentina y, paralelamente, toma conciencia de que debe abstenerse por completo de leer y escribir, debido a su cada vez más irreversible ceguera. Imagino lo que debe sentir alguien para quien la literatura lo era todo, rodeado de aquellos incunables sin poderlos leer. Borges sentía tal pasión por las letras que, siendo consciente de lo que se perdía en las traducciones, no dudaba en aprender un idioma únicamente para poder leer a un autor en su lengua.

Su ceguera, de igual modo que la sordera de Beethoven, fue gradual. Desde 1955 se ve obligado al uso del bastón. Curiosamente, tanto su padre como su abuelo habían muerto ciegos. Junto a los espejos y los laberintos, la ceguera se convirtió en una constante en su obra. Aunque, y aquí viene el punto en común con los dos anteriores parágrafos, Borges no vivió su ceguera como una tragedia, desgracia o frustración, bien al contrario, como una puerta abierta a la posibilidad de profundizar en su mundo interior, desde donde emanaba su arte. Para Borges la ceguera no era una discapacidad, dino que lo vivió y lo entendió como una capacidad diferente, distinta, que le permitía ver el mundo de manera distinta.

Su obra está plagada de referencias a esta particularidad, pero destacaría su confesión el La rosa profunda:
<<Al recorrer las páginas de este libro advierto con algún desagrado que la ceguera ocupa un lugar plañidero que no ocupa en mi vida. La ceguera es una clausura pero también es una liberación, una soledad propicia a las invenciones, una llave, un álgebra>>



Fue Truman Capote quien dijo, en Música para camaleones: <<cuando Dios le da a uno un don, también le da un látigo. Y ese látigo es únicamente para autoflagelarse.>>. Puede ser que a los que recibieron ese premio divino, cualquier contratiempo no les ha de servir sino para aferrarse más fuertemente a su música, a su arte, consiguiendo que los simples mortales de aquí abajo tengamos que cerrar un poco más los ojos para que su deslumbrante brillo no nos ciegue aún más.
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martes, 18 de febrero de 2014

¿Disparate en la cripta de la colonia Güell?

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En Santa Coloma de Cervelló, a muy pocos kilómetros de Barcelona, se encuentra la iglesia de la Colonia Güell, considerada obra maestra de Gaudí.

interior de la Cripta de la colonia Güell, Gaudí

El 4 de Octubre de 1908 se coloca la primera piedra de lo que sería la cripta de la Colonia Güell. Unos años antes, Eusebi Güell encarga a su protegido una iglesia para que los obreros de su fábrica textil pudiesen celebrar oficios religiosos.

maqueta de la Cripta de la colonia Güell, Gaudí
Gaudí concibió una maqueta estéreo-funicular como un sistema de determinación de formas intrínsecamente estables. Se presume que, aunque este sistema ya era conocido, no se había utilizado para diseñar edificio alguno, hasta que el propio Gaudí proyectara la Cripta. Para él, la maqueta era un instrumento, un método de comprobar la estabilidad del edificio antes de construirlo.
La Cripta serviría como ensayo al arquitecto para sus diseños posteriores en relación a su obra maestra, la Sagrada Família. Como ésta, también la Cripta de la colonia Güell quedaría inacabada. El caso es que Güell decidió dejar de subvencionar las obras y Gaudí decidió techar y darlas por finalizadas. En total estuvo desde 1898 hasta 1914 trabajando en ella.


Primeras intervenciones


En 1969, el capellán de la iglesia, asesorado por el arquitecto Joan Bassegoda, gran conocedor de la obra Gaudiniana, realiza el empedrado de todo el entorno de la iglesia. Estos trabajos han quedado definitivamente revocados en la última y polémica restauración que se realizó desde 1999 y cuyas obras finalizaron en 2004.
intervenciones en la Cripta de la colonia Güell, Gaudí


La restauración de la polémica


dibujo original de la cripta de la colonia Güell, Gaudí
En 2004 se hace público el manifiesto promovido por la Plataforma Disparate en la Colonia Güell, en el que nombres de reconocido prestigio como Antoni Tàpies, Ricardo Bofill, Perejaume, Juan José Lahuerta, Carme Pinós, Benedetta Tagliabue, Xavier Rubert de Ventós o Beth Galí, entre otros muchos, se quejan en que el espíritu de esta intervención entra en conflicto con lo que debería significar una actuación en una obra considerada patrimonio de la humanidad, haciendo gala de una prepotencia que se materializa en el uso de soluciones y materiales ajenos al espíritu Gaudiniano, queriendo incluso rivalizar con éste o pretendiendo ponerse a su altura, sugiriendo que el año de la restauración es el año en que se "acaban" las obras de la Cripta. Esto último es considerado el mayor disparate y se hace patente en el hecho que el equipo de arquitectos encargados de la restauración haya situado un monolito con las fechas de inicio y la fecha de finalización de la la restauración, seguidas de la palabra Amén.


La defensa de los restauradores


El arquitecto al frente del equipo que dirigió los trabajos es Antonio González Moreno-Navarro, junto a su hermano Josep Lluís y Albert Casals.
Antonio González era en aquel momento jefe del servicio de Patrimonio de la diputación de Barcelona, y fundamenta su defensa en un punto de vista científico. Según Josep Lluís "se puede hacer algo muy discretito, que era algo que estuvimos barajando, pero al final llegamos a la conclusión de que en un edificio de Gaudí no podíamos poner un pavimento de azotea. Había que darle cierta dignidad. Por eso colocamos una piedra natural que no imita a Gaudí, pero tampoco entra en contradicción con él, y todo el remate del muro, que había que tapar, porque si no, el agua entraría, se ha cubierto de basalto..."
O también "Pero no hay que olvidar que una cosa es tener la responsabilidad de que aquello funcione y otra opinar desde fuera".

planta de la Cripta de la colonia Güell, Gaudí
Lo que se hizo fue desmontar los elementos añadidos en la intervención previa, supervisada por Bassegoda, planteando una nueva cubierta que recogía las trazas de las esperas dejadas por Gaudí para recibir la estructura de la iglesia, en caso que ésta se hubiera continuado. El resto de elementos, incluyendo el pórtico del acceso y la rampa ideada por Gaudí para ascender de nivel,  se cubrió con chapa de zinc. Para acceder a esta nueva cubierta se habilitó un nuevo acceso mediante un peldañeado de piedra natural.


El manifiesto de la controversia


Los autores del manifiesto llegaron a solicitar al alcalde de Santa Coloma de Cervelló la paralización de las obras, abriendo un debate acerca de la conveniencia o no de aproximarse a una obra como ésta de una manera valiente y, digamos, sin ocultar el propio yo del restaurador, contra una actitud anónima que, si bien no desea "inventar" lo que haría el genio, se mantiene al margen en un ejercicio de contención, únicamente entendiendo la intervención como un bien necesario para la conservación del monumento.
En este sentido, la Cripta no es la única obra de Gaudí a la que persigue la polémica. Recordemos también los casos del Parque Güell, con la utilización de determinado tipo de cerámica en el trencadís del banco perimetral de la plaza, o el auditorio habilitado en el sótano de la Pedrera. Aunque sin duda, la obra más polémica sea la continuación de la Sagrada Família: ¿no es también un tremendo alarde de prepotencia suponer cómo sería el templo si lo acabara el propio Gaudí?

detalles de la restauración de la Cripta Gaudí (I)

detalles de la restauración de la Cripta Gaudí (II)

detalles de la restauración de la Cripta Gaudí (III)


En cualquier caso, juzguen ustedes mismos. ¿Es realmente un disparate la restauración de la Cripta de la Colonia Güell? ¿Se han extralimitado los arquitectos en su cometido?¿Ven ustedes indicios de buscar relevancia con esta obra? ¿Desvirtúa esta intervención el espíritu del monumento, como apuntaban los del manifiesto?
Hombre, pues yo creo que un poco, si... De igual modo a como Viollet-le-Duc intervenía en Notre-Dame o en Carcassone, buscando probablemente más una reinterpretación o una mejora del edificio original, en lugar de únicamente resolver a nivel técnico, intentando restituir el estado original, aquí se ha contrapuesto una estética muy marcada al aspecto humilde del edificio proyectado por Gaudí, buscando un contraste, huyendo de la imitación.

A diferencia de Viollet-le-Duc, John Ruskin, contemporáneo suyo, era de la opinión que los edificios nacen, viven y mueren. Cualquier restauración del mismo, más allá de una operación de conservación para evitar la ruina, supone un acto de vandalismo y destrucción del monumento. Así lo dejó plasmado en su libro Las siete lámparas de la arquitectura.

Posteriormente, ya en 1931, se publica la Carta de Atenas. En ella, Camilo Boito, considerado el padre de la restauración científica o moderna, aboga por la coexistencia de los diferentes períodos, diferenciando claramente lo antiguo y el añadido moderno, eliminando los falsos históricos.

Son dos maneras de entender el problema: una corriente que plantea la reconstrucción, la intervención estilística, queriendo terminar la obra inacabada, contra una idea de conservación mediante el respeto al mensaje histórico, actuando únicamente para la consolidación y reparación.


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jueves, 9 de enero de 2014

Principios de Peter y Dilbert, o el verdadero motivo del ascenso

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Laurence J. Peter nació en 1919 en Vancúver. Dedicó su vida a la pedagogía, trabajando como maestro y llegando a Doctor por la Universidad Estatal de Washington. Trabajó con niños aquejados de trastornos emocionales, llegando a ser catedrático de ciencias de la educación en la Universidad del Sur de California, aunque la fama le llegó con la publicación, en 1969 del libro El Principio de Peter.


El principio de Peter


En el libro, J. Peter desarrolla la siguiente teoría: Aquellas personas que realizan su trabajo de manera satisfactoria y dando muestras de competencia, son promovidas a puestos de mayor responsabilidad, hasta que alcanzan su máximo nivel de incompetencia.
Se conoce como principio de Peter o principio de incompetencia de Peter. Para realizar su estudio, L. J. Peter analizó cientos de casos de incompetencia en organizaciones en que el peso del trabajo era realizado por la masa obrera, que, a diferencia de sus superiores jerárquicos, sí desempeñaba su trabajo con competencia. Tras un proceso de ascenso, según este principio, todo trabajador se vuelve necesariamente incompetente al enfrentar una responsabilidad para la cual no está preparado:
Cuando era pequeño se me decía: “Peter, cuanto más sepas, más lejos llegarás.” Así, pues, continué estudiando hasta graduarme y, luego, entré en el mundo aferrado firmemente a estas ideas y a mi nuevo título académico. Durante mi primer año de enseñanza, me sorprendió descubrir que numerosos maestros, directores de escuelas, inspectores e interventores parecían ser indiferentes a sus responsabilidades profesionales e incompetentes para el cumplimiento de sus obligaciones. Por ejemplo, la preocupación principal de mi director era que todas las persianas se hallaran al mismo nivel, que hubiera silencio en las aulas y que nadie pisara ni se acercara a los rosales.

Como muestra, un ejemplo extraído del libro: Fulanito es aprendiz de mecánico que desarrolla su labor con eficiencia, por lo que sus superiores lo ascienden a mecánico especialista, puesto en que brilla, desempeñando una magnífica labor. El problema llega cuando es ascendido de nuevo, esta vez a encargado. Fulanito descuida sus labores, ya que lo que verdaderamente le gusta es ser mecánico, así que se dedica a entorpecer el trabajo de otros, que se quedan mirando cómo él soluciona las averías. Como consecuencia, el taller se sume en el caos.

El principio de Peter lleva implícita una crítica a los sistemas muy jerarquizados. En los sistemas piramidales, los problemas se harán más evidentes que en otros más horizontales. La conclusión es que todo puesto tenderá a ser ocupado por empleados incompetentes para su desempeño, mientras que el trabajo es realizado por empleados que no han alcanzado aún su máximo nivel de incompetencia.


El Principio de Dilbert



Una visión un tanto diferente, aunque igualmente devastadora, de la organización jerarquizada en el mundo laboral la condensa Scott Adams, en su tira cómica Dilbert. En un artículo publicado en 1996 en el Wall Street Journal, Adams afirma que las compañías tienen la tendencia de ascender por sistema a aquellos empleados con menor competencia a cargos directivos, limitando así el daño que son capaces de provocar, y dejando que los más competentes sustenten el grueso del ejercicio productivo.
Así, según este principio, antes que los peores empleados afecten a los niveles de calidad o de producción, se les asciende. De esa manera, los puestos superiores de esa organización tienen poca relevancia en la producción real, que es soportada por aquellos trabajadores que ocupan los puestos más bajos en la escala.

Para todo aquel que haya estado algún tiempo inmerso en una estructura como las descritas, es innegable que no son teorías de cómic. Ambos casos se dan, con frecuencia una desastrosa combinación de ambos. Y lo mejor de todo este asunto es que, en una situación de crisis como la actual, cuando se han de plantear recortes es raro que se den en la punta de la pirámide, lo que redunda en la pérdida de productividad, afectando a los curritos de turno.

Pero no perdamos la fe, damas y caballeros. No desfallezcamos! Este es el año de la recuperación y los brotes verdes... o tal vez no.


Fuentes: El principio de incompetencia de Peter, managersmagazine

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