martes, 29 de octubre de 2013

¿Cuánto tiene que costar un CEE?

2 comentarios
Bueno bonito barato, oigan... que me los quitan de las manos!


Hace ya cinco meses desde que se publicó el RD 235/2013 en que se aprobó el procedimiento para la Certificación energética de edificios existentes. Desde entonces, son muchos los caminos en que la picaresca, tan nuestra, tan arraigada, se ha desplegado en forma de múltiples e imaginativas fórmulas publicitarias para captar una parte del pastel que se ofrecía a técnicos ( arquitectos entre ellos) y otros oportunistas.

Desde cupones en conocidas plataformas de descuentos en Internet, pasando por certificados regalados comprando muebles en conocidas tiendas de bricolaje, plataformas de expertos que cobran comisiones por poner en contacto al usuario final con el técnico más adecuado en su zona, otro tipo de expertos formadores que ofrecen cursos para formar a nuevos expertos a su vez, hasta anuncios de google con precios irrisorios para pensar que alguien que se supone con la titulación adecuada y la formación pueda dedicar al menos cuatro horas de su tiempo en visitar el inmueble, tomar los datos, redactar el certificado y tramitar posteriormente la etiqueta. Esta persona, además, ha de contar con seguro de responsabilidad civil, colegiación en regla...

Y la última, lo que ya clama al cielo, algunos que ofertan el Certificado a precios inmejorables, siempre que el propio interesado rellene un cuestionario con la recogida de datos in situ... es decir, que ya ni siquiera visitarán la vivienda!!

¿Qué es la Certificación energética?


Y bien, esto de la certificación, qué narices es? Es una oportunidad realmente o bien es oportunismo?

Necesidad de evaluar la eficiencia energética

Realmente, la iniciativa, en la que España estaba a la cola de la Unión Europea ( lo que nos ha costado incluso sanciones) es tan interesante como que puede suponer el espaldarazo que el mercado de la construcción necesita para iniciar una recuperación centrada en la rehabilitación energética. El dato fundamental es que para cumplir con las directrices de la UE, se debería rehabilitar unas 400.000 viviendas al año, a fin de aumentar su eficiencia energética y, en consecuencia, el consumo en energía, que sólo en vivienda supone un 18% de todo el consumo energético en nuestro país.

Aquí podéis leer un artículo con algunas claves sobre lo que la evaluación de la eficiencia energética de los edificios existentes supone para llevar a cabo esta encomiable labor.

Además, se prevé que, en un futuro no muy lejano, las compañías de suministro de energía puedan "premiar" a aquellos inmuebles cuyos índices de consumo, emisiones de CO2, en definitiva, cuya eficiencia energética sea más alta.

¿Qué está pasando?


Todo esto que explico ya se podía leer en este artículo del diario cinco días  muy pocos días después de publicarse el decreto. Vaya, que no es nada nuevo.
Lo que sí es nuevo ( al menos para mí) es ver con tristeza como se banaliza una iniciativa en la que algunos sí creímos y era que, efectivamente, como el Ministerio se hartó de explicar por activa y por pasiva, la certificación energética de la edificación, de igual modo que en electrodomésticos, automóviles, etc. ya servía para dar un añadido de calidad al producto final, estableciendo un elemento de juicio objetivo que usuarios, propietarios y arrendatarios pudieran en un futuro próximo utilizar como una manera de evaluar y comparar inmuebles de semejantes características.

Y es que, desgraciadamente, la lucha de precios ha derivado en que unos pocos listos con medios de controlar el mercado han bajado tanto los ídem que se hace imposible competir. El usuario que está obligado a solicitar un Certificado de eficiencia no ve que es un documento importante y necesario para él, sino que lo ve como otra imposición punitiva más por la que debe rascarse el bolsillo, otro "papelito" y en consecuencia, busca quien le resuelva la papeleta y sobretodo, que le cueste lo menos posible.
Ahí es donde los que se aprovechan de esta situación copan un mercado que está quemado ya desde su inicio, arrasado por definición.

Conclusión


No se puede hacer un buen CEE por 60€!!! No, es imposible. Bueno, sí se puede, haciéndolo mal... no dedicando el tiempo y el esfuerzo necesario para introducir valores reales de la vivienda, derivando en una calificación errónea, resultado de valores por defecto que los programas informáticos asignan ante el desconocimiento del técnico.

De las consecuencias económicas que esto tenga para el propietario, para los usuarios, para el medio ambiente... sólo el tiempo lo dirá.

2 Comentarios

  1. kuto dice:

    Esta "ley sacacuartos" solo es un negocio que ha venido a incomodar a unos propietarios que están en posesión de una licencia de 1ª ocupación y saben perfectamente lo que tienen que hacer con sus casas (¡ Para ello, solo necesitan tener un trabajo y tener un poco de dinero para hacer cosas y poner en marcha la economía de esta pobre spain) ....
    ¡Y es que ya esta bien, amigo!. Recuerdo que hace poco, el gobierno de turno, nos recomendaba que aprovecháramos la Energía Solar, y un arquitecto que les escuchó y se la instaló en su casa, ha tenido que retirarla, por que ahora -estos que nos mandan- la han convertido en una energía insostenible.... ¡De los politicos incompetentes hay que escapar como sea!

    Pido que no obliguen a parchar lo que tendrían que haber solucionado otros (y es que este tema de la eficiencia energética se las trae. Normalmente, el tema de la eficiencia energética debería ser un condicionamiento mas de un proyecto, y por lo tanto, debería estar solucionado, junto a otros temas, como son la ventilación; la acústica y la iluminación, por decir algo.

    Si el problema ha surgido, es porque en su dia, unos profesionales ignoraron este asunto (seguramente en beneficio de los promotores) y ahora, a los paganinis, les tocará volver a pagar.
    Como ácrata (in)moderado que soy, defiendo que cada uno haga lo que pueda y quiera con su casa (dentro de la ley, por supuesto). El gobierno debería dedicarse a informar sobre lo que nos conviene o no, y crear las condiciones para que todos podamos cambiar puertas, ventanas, hacer dobles paredes, poner buenos aislantes y realizar nuestros deseos para vivir confortablemente en nuestras casas...
    Dicho esto. Creo que el CEE se ha convertido en la 2ª parte de tu entrega : "la agonia del arquitecto"; Pero sabemos que los tiempos no están para pagar 300 cucas por un certificado profesional, y ni siquiera 50 por uno hecho via encuesta. Los ciudadanos -que somos bastante tontos en general ( la prueba es lo que votamos y el aguante que tenemos con nuestros saqueadores politicos), no lo somos tantísimo como para pagar por un papel mojado.... y mas encima, por algo que sabemos que debería estar solucionado en todo proyecto que haya sido firmado un arquitecto.... (-: por lo menos, eso es lo que aprendí yo :-)

    Una vez mas, he disfrutado muchísimo con tu excelente trabajo de primerísima actualidad, y se agradece.
    Saludos

  2. Kuto: no te falta razón... a mi esto me recuerda mucho a cuando se empezó a obligar a los motoristas a llevar casco y a los conductores a ponerse el cinturón... dónde está la línea que separa el ánimo bienintencionado y protector del estado del afán puramente recaudatorio?
    O esto es sólo un paso hacia este "gran hermano" de estado policial que tenemos?
    a mi, personalmente, todo lo que sirva para mejorar la manera en que hacemos las cosas y ocupamos este mundo ( que nos estamos cargando), me parece bien. Pero de igual manera, todo lo que se me imponga desde un ministerio, de entrada me huele un poco a chamusquina. Y ahora tenemos la ley de servicios profesionales, la ley Wert... en fin.

    En cualquier caso, coincido plenamente: lo primero es lo primero, y ahora mismo esas 300 cucas hacen falta para comer.

    Saludos!!

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